Mira el cielo y verás la luna, mira el suelo y verás la tierra, mira desde el trampolín y verás la gloria. Ahí quedó pactado el primer acuerdo de la responsable del lábaro patrio en esta delegación azteca. La madrugada mexicana del 12 de agosto volverá hacer distinta por muchos motivos que habremos de reflexionar. Uno de ellos es el trabajo colectivo de un par de representativos femeninos. En voleibol de playa, las mexicanas acomodadas apenas en el vigésimo cuarto puesto le ganaron a las griegas, novenas del ranking mundial, es decir, cuando se tiene orgullo, disciplina y ganas de triunfar hay buenas divisas. La otra, la que conoce México entero: Tatiana Ortiz y Paola Espinoza se sumaron a la corta lista de medallas mexicanas en la historia olímpica. Con una posibilidad para nuestra abanderada de repetir la hazaña desde 1984, con la marca de dos medallas de Raúl González pero en atletismo. Mira la luna para ver el cielo, mira la tierra para ver el suelo y mira el podio para hacer suya la gloria. ¡Bienvenidos, bienvenidos! Al extraño mundo mexicano de triunfos personales colgados por todos los medios.